
SOFIA ( 25, Arequipa).- Tengo planeada mi boda para enero próximo, todavía no me he casado y ya empezaron las discusiones con mi novio, quien ahora me ha salido con la historia de que mi papá debe pagar todo lo de la boda y un poco más y me pide que también le compre su terno.
Reconozco que Miguel siempre ha sido un poco devoto de la virgen del puño, pero jamás imaginé que se fijara hasta en el último sol que piensa invertir en la boda.
Hasta hablamos de contratar un servicio de catering para la comida y los bocaditos y ahora Miguel quiere cambiar los planes diciéndome que sus primas pueden cocinar y así nos ahorramos plata.
Hablé con mi papá sobre la posibilidad de que me ayude y él me dio su total respaldo diciéndome que se encargaría del local, el licor y la comida.
Muy alegre le conté a mi novio que sólo tendría que encargarse de la música y me respondió que sólo alquilaría dos parlantes y llevaría su equipo de música y su hermano pondría los Cds.
Finalmente me dijo que iba a alquilarse un terno porque no pensaba gastar en una ropa que no se volvería a poner. Casi me caigo de espaldas, doctora, pues un terno le servirá para innumerables ocasiones.
CONSEJO: Pon las barbas en remojo y piensa bien si finalmente te vas a casar. Si ahora cambia de planes abruptamente, no respeta los planes que tenían y ni siquiera te da explicaciones sensatas, imagínate cómo será de casados.
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