jueves, 23 de diciembre de 2010

domingo, 12 de diciembre de 2010

CASOS DEL CORAZON

Cree que soy una enferma

PAULA (35, El Agustino).- Las diferencias con mi esposo ya comenzaron a pesar de que apenas tenemos un año de casados. Yo soy muy apasionada y desde que éramos novios Henry lo sabía, pero ahora parece haberlo olvidado.

Yo amo a mi marido y si bien cuando éramos novios tenía que contentarme con tener intimidad sólo cuando podíamos encontrarnos en un hotel, ahora que vivimos juntos mi demanda de sus caricias es mayor.

Por lo general mis hormonas están alborotadas y todos los días quiero tener relaciones al amanecer para irme con las pilas recargadas a trabajar y por los noches antes de cenar o mientras nos bañamos juntos.

Sin embargo, Henry no siempre está dispuesto y yo lo entiendo, pero él es incapaz de ceder en ocasiones y entender que muero por sus caricias.

Lo peor de todo es que mi esposo me dice que soy una enferma que sólo pienso en sexo y que debría hacerme ver con un médico.

Sus palabras no sólo me ofenden, sino que en ocasiones me pongo a pensar si realmente no tendrá razón. Sin embargo, esas dudas no impiden que siga deseando estremecerme en sus brazos todos los días y no sólo dos veces por semana.

Y es que me siento mal porque me parece que Henry me da migajas de su amor y no entiende cuánto lo necesito. Me gustaría que me aconsejara para poder hacerle entender a mi esposo que muero por tener más intimidad y que debería complacerme.

Mi mayor temor es que su indiferencia me empuje a pelear con el y que mi matrimonio se vaya al tacho.

CONSEJO: No es anormal que quieras tener sexo dos veces al día. Ten en cuenta que en lo sexual no hay nada anormal, salvo que haya violencia de por medio o uno de los miembros de la pareja haga cosas de manera obligada. Habla con tu marido pero sin pelear.

JAVIER VELÁSQUEZ QUESQUÉN

Congresista Javier Velásquez Quesquén..."Sipán"