jueves, 23 de diciembre de 2010

domingo, 12 de diciembre de 2010

CASOS DEL CORAZON

Cree que soy una enferma

PAULA (35, El Agustino).- Las diferencias con mi esposo ya comenzaron a pesar de que apenas tenemos un año de casados. Yo soy muy apasionada y desde que éramos novios Henry lo sabía, pero ahora parece haberlo olvidado.

Yo amo a mi marido y si bien cuando éramos novios tenía que contentarme con tener intimidad sólo cuando podíamos encontrarnos en un hotel, ahora que vivimos juntos mi demanda de sus caricias es mayor.

Por lo general mis hormonas están alborotadas y todos los días quiero tener relaciones al amanecer para irme con las pilas recargadas a trabajar y por los noches antes de cenar o mientras nos bañamos juntos.

Sin embargo, Henry no siempre está dispuesto y yo lo entiendo, pero él es incapaz de ceder en ocasiones y entender que muero por sus caricias.

Lo peor de todo es que mi esposo me dice que soy una enferma que sólo pienso en sexo y que debría hacerme ver con un médico.

Sus palabras no sólo me ofenden, sino que en ocasiones me pongo a pensar si realmente no tendrá razón. Sin embargo, esas dudas no impiden que siga deseando estremecerme en sus brazos todos los días y no sólo dos veces por semana.

Y es que me siento mal porque me parece que Henry me da migajas de su amor y no entiende cuánto lo necesito. Me gustaría que me aconsejara para poder hacerle entender a mi esposo que muero por tener más intimidad y que debería complacerme.

Mi mayor temor es que su indiferencia me empuje a pelear con el y que mi matrimonio se vaya al tacho.

CONSEJO: No es anormal que quieras tener sexo dos veces al día. Ten en cuenta que en lo sexual no hay nada anormal, salvo que haya violencia de por medio o uno de los miembros de la pareja haga cosas de manera obligada. Habla con tu marido pero sin pelear.

JAVIER VELÁSQUEZ QUESQUÉN

Congresista Javier Velásquez Quesquén..."Sipán"

martes, 26 de octubre de 2010

CASOS DEL CORAZON


Es un grosero en la cama

REBECA (28, San Juan de Lurigancho).- Siempre quise llegar casta y pura al matrimonio porque mis padres me inculcaron que así debía ser. Confieso que soy de otros tiempos y hasta mis amigas me dicen que estoy hecha para ser una monja y no para casarme. Al conocer a Fabián y empezar la relación le dije siempre que no pretendiera tener relaciones sexuales, pues mi propósito era guardarme para el matrimonio y tener una verdadera luna de miel.

Sin embargo, doctora, después de dos años juntos y bajo la promesa de que nos casaríamos en un año y ya habiendo pedido mi mano en matrimonio, terminé accediendo a sus ruegos de estar juntos y tener intimidad.

La primera vez fue maravillosa y sentí que por mucho tiempo me había perdido de disfrutar del amor y las caricias de Fabián. Pero lamentablemente con el tiempo las cosas fueron cambiando, o mejor dicho, mi novio comenzó a cambiar y mostrarse tal como es.

Hace unos seis meses que empezamos a tener relaciones sexuales y Fabián se ha quitado la careta. Cuando estamos juntos de pronto me habla lisuras, me dice cosas que en mi vida había imaginado oir. Se vuelve un hombre vulgar y me trata como si me hubiera recogido en una esquina o fuera una mujer de la calle. Le he reclamado su comportamiento, que sólo se da en la intimidad, y me responde que siente mucho placer diciendo esas cosas y que debo entenderlo.

Sinceramente no sé qué tengo o debo entender, doctora, pues le he dicho que no volveremos a tener sexo hasta que no cambie de proceder, pues me desagrada ser tratada en la intimidad como si fuera una vulgar mujerzuela, pues aunque no me haga daño físicamente, sólo escuchar las vulgaridades que me dice me hacen sentir muy mal.

CONSEJO: Creo que debes conversar con tu pareja, pues dejar de hacer el amor no soluciona nada, más aún si piensan casarse. Creo que deben encontrar un equilibrio, ambos ceder en algunas cosas y hallar un punto medio para salvar la relación. De lo contrario, no habrá forma de que sigan juntos.

martes, 31 de agosto de 2010

CASOS DEL CORAZON

Quiere encerrarme en un manicomio
LIZETH (42, Chiclayo).- Estoy atrapada en un callejón sin salida, doctora, pues mi esposo siempre fue un hombre impositivo, dominante y extremadamente celoso que siempre ha controlado todos mis movimientos y ahora que quiero pedirle el divorcio me amenaza con encerrarme en un manicomio.

Llevo ocho años de casada con Raúl y en todos estos años soporté sus celos enfermizos, que no me dejara trabajar y que sólo saliera a la calle acompañada de él, porque tengo dos hijos pequeños y porque en el fondo más que amor le tengo miedo a mi esposo.

Reconozco que yo también soy responsable de todo lo que me pasa por haber soportado todos sus excesos y haber guardado silencio, pues jamás les conté nada a mis padres ni hermanos por no preocuparlos, pero mi capacidad de aguante llegó a su límite y ya no puedo vivir más al lado del padre de mis hijos.

La gota que derramó el límite de mi paciencia fue que golpeó a uno de mis hijos de cinco años porque se puso a llorar una noche que vio a su padre gritarme. Raúl jamás había golpeado a nuestros niños, pero esa noche lo hizo y me volví loca, no sé de dónde me salió valor para enfrentarlo y decirle que me diera el divorcio.

Sin embargo, poco me duró la valentía, pues Raúl me dijo que ni me atreviera a divorciarme porque antes me encerraba en un manicomio y me quitaba los hijos. Tengo miedo de que cumpla su promesa, pues a raíz de tanta tensión a su lado tomo ansiolíticos porque siempre ando nerviosa y quizá sea un punto a su favor.

Temo que utilice que sufro de los nervios para meterme en un hospital para enfermos mentales. No sé qué hacer doctora, pues ya no aguanto seguir a su lado.

CONSEJO: No puedes continuar así, busca la ayuda de tu familia, pues no sólo te haces daño tu, sino a tus hijos que no pueden seguir viviendo así. También debes buscar la ayuda de un abogado.

CASOS DEL CORAZON

Me quiere con falda y el pelo largo

ELOISA (30, La Victoria).- Hace exactamente un año inicié una relación con Walter, a quien conocí a través de unas amigas y me impresionó por su porte, su manera de hablar y porque al ser unos diez años mayor que yo se conduce con sobriedad.
Nos conocimos en una reunión a la que yo había ido con falda y después, coincidentemente, las veces que nos encontramos siempre estaba con falda. Nos frecuentamos y comenzamos una relación sentimental. Tenemos un año juntos y empezamos a hacer planes para comprometernos y casarnos en un año o año y medio.
Yo estaba muy ilusionada con la idea de casarme con Walter y cuando iba a los centros comerciales con mi mamá me detenía a ver los artículos de cocina y de decoración, proyectándome para cuando alquiláramos un lugar dónde vivir.
Pero poco a poco me fui desilusionando porque junto después de hablar sobre el matrimonio, Walter comenzó a cambiar y a decirme que cuando viviéramos juntos tenía que dejar de trabajar para dedicarme a los hijos, lo que me parecía totalmente absurdo, pues cuando se tienen niños los dos debemos esforzarnos para darles lo mejor. Además, que sólo con su sueldo no podríamos vivir tranquilos.
Pero eso no es todo, un buen día me salió con la historia que después de casados tenía que usar sólo faldas, pues una señora casada ya no puede usar los pantalones pegados y estar mostrando sus curvas. Incluso que tenía que llevar siempre el pelo largo, pues según Walter, “el pantalón y el pelo corto son para los hombres”
Esas ideas tan pasadas de moda y machistas me han asustado y ahora estoy pensando si realmente debo seguir con la idea del matrimonio. Yo estoy muy enamorada de Walter, pero tengo miedo de ser infeliz, pues definitivamente no estoy dispuesta a vestir falda por el resto de mi vida, a no cortarme el cabello cuando quiera o dejar de trabajar.
CONSEJO: No puedes casarte con un troglodita. Si tato amas a tu enamorado, conversa con él y dile que no estás dispuesta a vivir como él quiere y pueden llegar a un acuerdo. De lo contrario, piensa bien el paso que vas a dar.

CASOS DEL CORAZON

Me sentaban en ladrillo caliente

NORMA (40, Maranga).- Pese al paso de los años todavía sigo marcada por los excesos de mi madre cuando era pequeña y me castigaba obligándome a sentar sobre un ladrillo caliente daca vez que hacía una travesura.

Recuerdo que a mi hermana menor la castigaba de la misma manera cuando mojaba la cama y no le importaba su llanto ni mis ruegos para que la dejara tranquila.

Ella siempre decía que debía tener mano dura con nosotras, pues enviudó cuando estábamos chicas y ella sola era padre y madre.

Siempre justificó su desmedido castigo diciéndome que debía ponernos en orden desde pequeñas para que la obedeciéramos.

Pero no sólo nos hacía temerle, sino que que las sentadas en ladrillo caliente nos dejaran marcas físicas y psicológicas, aunque éstas últimas fueron las peores.

Ni hermana no logró controlar sus esfínteres hasta los seis años y ahora de adulta tiene pesadillas por las noches.

En cambio yo, doctora, llevé la peor parte, pues muchas veces por defender a mi hermana me culpaba de travesuras y evitaba que fuera castigada, pero en su lugar a mí me sentaban en el ladrillo ardiendo.

Por esa razón no he podido entablar una relación de pareja seria y estable, pues cuando me piden para tener intimidad me retraigo y de inmediato corto la relación.

Y es que las quemaduras que sufrí de niña dejaron marcas en la piel de mis glúteos y me muero de vergüenza de que me las vean o el hombre que esté conmigo se desanime al verme las cicatrices.

No sé qué hacer, doctora, pues están pasando los años y yo quisiera formar un hogar, pero no sé cómo quitarme mis traumas.

CONSEJO: Busca la ayuda de un especialista para que te ayude a controlar tus temores y superar la vergüenza que tienes. Debes entender que las personas valemos más por lo que somos que por lo que tenemos o nuestra apariencia física. Un psicólogo te será de mucha ayuda.

lunes, 23 de agosto de 2010

CASOS DEL CORAZON

Siempre me dejan plantado

ELMER (45, San Luis).- No sé por qué tengo tan mala suerte en el amor, pues dos veces me han dejado plantado casi en la puerta del altar. Pese a esas decepciones no le cierro las puertas al amor, pero siempre termino solo. Hace unos quince años atrás estuve de amores con Brenda, una chica a la que conocí en la playa. Me volví loco, al punto que dejé a la enamorada que tenía por iniciar una relación con ella.

Estuvimos dos años juntos y nos comprometimos en matrimonio. Me acostumbré a recogerla del trabajo y vernos todos los días, sobre todo después que nos pusimos de novios. Fijamos fecha para la boda y entre los dos compramos todo lo necesario para el departamento que alquilaríamos.

Sin embargo, doctora, faltando un mes para la boda, Brenda comenzó a cambiar conmigo, ya no quería que la recogiera de la oficina y me ponía pretextos para no vernos. Hasta que un buen día, con los partes ya repartidos, me dijo que no se casaría porque no estaba segura de sus sentimientos.

Me quedé muy mal, pero al tiempo conocí a Laura, nos enamoramos e iniciamos una relación. Le conté lo que me había pasado y me dijo que ella sería incapaz de hacer algo así, pero que en medio de todo había sido lo mejor, pues de lo contrario no estaríamos juntos.

También nos pusimos de novios e íbamos a casarnos hace un mes, pero al igual que Brenda, canceló la boda, sólo que horas antes de la ceremonia.

El mismo día de la boda pensé que por fin sería feliz, sin imaginar que faltando dos horas para partir a la iglesia, Laura me llamaría y cancelaría todo diciéndome que ya no me amaba. Sinceramente no sé lo que pasa, le pregunté cuál era mi error, pero no me respondió y no he sabido nada de ella.

CONSEJO: Quizá seas demasiado exigente con tus parejas o perfeccionista y eso las aleja. En todo caso, sería bueno que acudas a terapia para que un especialista te ayude a canalizar emociones y sepas conducirte con tu pareja. No pierdas las esperanzas.

martes, 17 de agosto de 2010

CASOS DEL CORAZON

Se casó conmigo por interés

Martín (44, San Juan de Miraflores) Es una pena que después de tantos años de matrimonio descubra que mi esposa nunca me amó y tan sólo estuvo a mi lado porque podía mantenerla y darle algunos gustos que me pedía.

Tenemos diez años de casados y nunca tuvimos hijos porque el destino así lo quiso y Flora, mi esposa, no pudo ser madre. Por eso el dinero que yo ganaba en mi trabajo de vendedor de telas en Gamarra era para nosotros dos.

Siempre traté de engreír a mi esposa y darle todo lo que me pedía de acuerdo a mis posibilidades. Ella era lo más importante en mi vida, la amaba y me sentía feliz estando con ella, aun cuando había ocasiones que ella prefería estar con sus amigas que quedarse conmigo en nuestra casa. Mi familia me decía que Flora me tenía dominado porque muchas veces ellos me decían para reunirnos y tomarnos unas cervecitas, pero ella salía con cualquier pretexto para que no nos reuniéramos. Incluso, me escondía la billetera para que no gastara la plata con mi familia, pese a todo eso trataba de ser feliz con ella.

Sin embargo, mi vida cambió cuando por un recorte de personal me despidieron del trabajo, llegué deprimido a mi casa esperando que mi esposa me comprendiera y por lo menos me apoyara emocionalmente, pero lo único que encontré fueron reproches por parte de ella. Flora no lo pensó dos veces, puso mi ropa en un maletín y me echó de la casa como a un perro, y me dijo que si no podía mantenerla ya no me necesitaba y que se buscaría a otro.

Ahora me siento desolado porque sigo amando a mi mujer, no tengo trabajo, no sé qué hacer.

CONSEJO: Lo único que te puedo recomendar es que trates de olvidar a tu esposa. Ella ha demostrado que no merece una lágrima tuya y que sólo estaba contigo por interés, por tu dinero. Pronto pasará el mal momento, encontrarás un buen trabajo y una mujer que te quiera por lo que eres y no por tu dinero. Ten paciencia. Suerte.

CASOS DEL CORAZON

Prefiere ver películas

NARDA (36, Lurín).- Jamás imaginé que mi esposo cambiaría tanto con el matrimonio y con los años, pues desde que está por cumplir los 50 está perdiendo el deseo sexual y prefiere ver películas antes que hacer el amor. Cuando éramos novios Héctor era todo un semental y nuestros encuentros íntimos eran agotadores y frecuentes. Los primeros años de casados se mantuvo como un tigre, pero de un tiempo a esta parte está como ajeno, cuando le pido para tener intimidad me inventa pretextos y por último prefiere ver películas hasta las tres de la mañana y después dormirse, en vez de hacer el amor. Puedo ponerme la lencería más sexy y dejar sueltos mis cabellos rizados que tanto le gustan, pero ni la tos. Héctor se pone a ver televisión o alquila películas por montones y trasnocha viéndola porque recién entra a trabajar al mediodía. Ya le he preguntado qué le pasa, por qué no quiere tener intimidad conmigo y me responde que está cansado, que le duele la cabeza, pero en vez de dormirse si se siente mal, se queda prendido del televisor. Me he puesto a pensar que quizá está perdiendo el deseo sexual o que tiene problemas de erección o es la andropausia porque está a punto de ser cincuentón, pero Héctor no me dice nada.

No temo que sea alguna infidelidad porque mi esposo es devoto de la virgen del puño y para tener amante hay que gastar y el saca la cuenta de cada sol que gasta. Sinceramente no sé qué hacer, pues quisiera ayudarlo, ir a un médico, pero Héctor no habla del tema y mientras tanto yo estoy en angustia.

CONSEJO: Tienes que tomar el toro por las astas y decirle lo que piensas. Conmínalo a que se confiese y acudan a un médico y a terapia para que solucionen su problema. Además, no es tan viejo como para no rendirte.

miércoles, 11 de agosto de 2010

CASOS DEL CORAZON

Se gasta la plata con otra mujer

Sonia (42, Carabayllo) Estoy desesperado porque no sé qué hacer con mi esposo, quien cambió por completo de la noche a la mañana, olvidándose de todas sus responsabilidades de la casa e incluso de sus propios hijos, pues ni se acuerda que tienen que comer e ir al colegio.

Cuando me casé con Estéban era un hombre que se preocupaba porque no falte nada en nuestro hogar. Cuando nacieron nuestros dos hijos cumplía con todas sus responsabilidades y no sólo dejaba el dinero para el diario de la casa, sino que hasta me ayudaba a cuidarlos, les enseñaba cosas y hasta jugaba con ellos. Sin embargo, desde hace un par de meses cambió por completo, empezó a dejar menos dinero que ni siquiera me alcanzaba para los gastos básicos como el agua y la luz.

Después empezó a atrasarse en las pensiones del colegio de los chicos y por último un buen día me dijo que no tenía dinero para la comida y que yo resolviera el problema.

Empecé a buscarme cachuelitos como lavar ropa y así poder darles de comer a mis hijos. Los problemas se hicieron cosa de todos los días, pues cuando le reclamaba por su actitud se molestaba. Cansada de los cambios que había tenido de un momento a otro Esteban, decidí seguirlo un día y lo encontré con otra mujer bien juntitos comiendo cebiche y tomando unas cervezas en un restaurante.

Sentí tanta rabia por lo que estaba viendo que no pude contenerme, me acerqué hasta donde estaba él y le armé tremendo escándalo, pues mientras mis hijos pasan vergüenza en el colegio porque su padre está atrasado en las pensiones, el muy descarado se gasta la plata con otra.

Lo peor de todo es que Esteban, lejos de sentirse mal y aceptar su error, se molestó conmigo y salió en defensa de sus amante y me dijo que con su plata podía hacer lo que le diera la gana. Ahora sólo va a la casa cuando quiere ver a sus hijos, pero no es capaz de dejar ni un sol. Verdaderamente no sé qué hacer.

CONSEJO: Lo primero que tienes que hacer es denunciar a ese mal hombre en la comisaría por abandono de hogar. Acude a un centro donde te puedan ayudar legalmente para que puedas entablarle un juicio de alimentos. Por último, busca un trabajo para sacar adelante a tus hijos y no dependas de ese hombre.

martes, 10 de agosto de 2010

CASOS DEL CORAZON

Quiere que mi papá pague todo

SOFIA ( 25, Arequipa).- Tengo planeada mi boda para enero próximo, todavía no me he casado y ya empezaron las discusiones con mi novio, quien ahora me ha salido con la historia de que mi papá debe pagar todo lo de la boda y un poco más y me pide que también le compre su terno.

Reconozco que Miguel siempre ha sido un poco devoto de la virgen del puño, pero jamás imaginé que se fijara hasta en el último sol que piensa invertir en la boda. Quedamos en que haríamos una recepción para los amigos y familiares en un local que ya había empezado a buscar, pero hace unos días me dijo que mejor hiciéramos una pequeña reunión para la familia cercana en la casa de una de sus tías.

Hasta hablamos de contratar un servicio de catering para la comida y los bocaditos y ahora Miguel quiere cambiar los planes diciéndome que sus primas pueden cocinar y así nos ahorramos plata.

Hablé con mi papá sobre la posibilidad de que me ayude y él me dio su total respaldo diciéndome que se encargaría del local, el licor y la comida.

Muy alegre le conté a mi novio que sólo tendría que encargarse de la música y me respondió que sólo alquilaría dos parlantes y llevaría su equipo de música y su hermano pondría los Cds.

Finalmente me dijo que iba a alquilarse un terno porque no pensaba gastar en una ropa que no se volvería a poner. Casi me caigo de espaldas, doctora, pues un terno le servirá para innumerables ocasiones. Tuvimos una discusión y me dijo que el dinero ahorrado que tenía le alcanzaba justo para pagar la mensualidad y garantía del departamento que pensamos alquilar y punto. Me echó en cara que si quería una gran fiesta y que se pusiera un terno nuevo, mi papá tendría que costear todo porque él no gastaría en cosas superfluas.

CONSEJO: Pon las barbas en remojo y piensa bien si finalmente te vas a casar. Si ahora cambia de planes abruptamente, no respeta los planes que tenían y ni siquiera te da explicaciones sensatas, imagínate cómo será de casados.

sábado, 7 de agosto de 2010

CASOS DEL CORAZON

Me delataron en el Facebook
 
FERNANDO (37, Santa Catalina).- Esa bendita red social de Facebook puede ayudar mucho a conectarse con amistades y gente que no ve hace tiempo, pero también es un peligro porque pone al descubierto secretos e infidelidades.
Precisamente por eso yo no tengo cuenta en esa red social, pues no quiero ventilar mi vida privada, sobre todo porque tengo una relación extramarital y he formado un hogar paralelo.
Sin embargo, doctora, en una reunión a la que fui con mi segundo compromiso, pues el primero es el de mi esposa, me tomé varias fotos y para mi mala suerte un compañero colgó todas las fotografías de esa fiesta en su Facebook.
Lógicamente, ahí estoy yo bien abrazado de Amanda y de un grupo de amigos y los que saben de esa relación comentan que hacemos una bonita pareja y otras cosas más calientes.
Para mi mala suerte, doctora, no faltó por ahí que un contacto de este amigo conociera también a mi esposa y le comentara la foto que vio.
No sabe el lío que se armó en mi casa cuando llegué y la madre de mis hijos me esperaba con la impresión de la página de Facebook de este amigo.
Le dije que sólo éramos amigos, que era una compañera de trabajo, que no había nada entre nosotros y que mis amigos sólo me molestaban, pero mi esposa no me creyó.
Me dijo que mientras no tuviera la seguridad de mi infidelidad seguiría en la casa, pero apenas lo comprobara me echaría como un perro, pues no merezco seguir a su lado y al de mis hijos.
Ahora vivo angustiado, pues mi mujer debe estar moviendo cielo y tierra en busca de la verdad y lo peor será si encuentra a Amanda, pues ella cree que soy soltero.
CONSEJO: Bien merecido tienes todo lo que te pasa por tramposo. Tienes que decidir con quien te quedas y eso depende de tus sentimientos. Si ya no amas a tu esposa entonces déjala, pero no la engañes. ¡Sienta cabeza!

CASOS DEL CORAZON

Quiere ponerse pompis

PABLO (40, Callao).- Estoy disgustado y entre la espada y la pared, pues mi novia, con quien acostumbramos a viajar cada vez que salimos de vacaciones, ahora me ha salido con la historia de que no irá a ninguna parte y que el dinero que ambos guardamos lo destinará a ponerse un "derriere de infarto", según sus propias palabras.

Joanna y yo tenemos dos años de relación y confieso que me trae loco, pues es unos años menor que yo, y resultó ser una fierita en la intimidad. Los viajes los hemos aprovechado para estar juntos al máximo, pues por nuestros trabajos a veces no podemos vernos todos los días y la pasamos muy bien. Confieso que estoy enamoradísimo de Joanna, que estoy un poco "pisado" y mis amigos tienen razón cuando me dicen que estoy "embobado" con ella, pero es el amor y no puedo hacer nada contra ese sentimiento. Me siento correspondido porque nunca antes ninguna de mis enamoradas se preocupó tanto por mí ni la sentía vibrar en mis brazos como lo hace Joanna. Sin embargo, doctora, ahora mi novia me ha sorprendido al decirme que no viajaremos y que la plata que juntamos la usará para ponerse pompis. Tuvimos una discusión, pues le dije que ella me gusta tal y como está, que esas cirugías son peligrosas y que no necesitaba ningún arreglo, pero ella está encaprichada con la operación. Le hice ver que más importante es viajar juntos, conocer y estar pegaditos aunque sea quince días, pero Joanna no entra en razón y me dice que el otro año podemos viajar pero no quiere perder la oportunidad de ponerse pompis porque ya tiene todo concertado. Ahora estoy en un dilema, pues no sé si darle el dinero o no, pues temo que si la contradigo termine por dejarme y eso sería terrible para mi.

CONSEJO: Está bien que la ames, pero no te dejes manipular. Debes decirle que si quiere una cirugía que se la haga con su plata y no le des ni un sol si es que no estás de acuerdo con la operación. Hazle entender que no puede tirar la relación al tacho. ¡Suerte!

martes, 27 de julio de 2010

CASOS DEL CORAZON

Creo que mi esposo huye de mi

DEBORAH (39, Villa María del Triunfo).- Siempre he sido una mujer de carácter fuerte y cuando me casé con Celso cometí el error de querer imponer mi voluntad y ser yo quien manejara la relación. Mi esposo, quien es de carácter más tranquilo, soportó por mucho tiempo mis gritos e histerias, tratando de llevar mi ritmo, hasta que un buen día se hartó y se fue de la casa por unos días. Me dijo que esperaba que reflexionara durante su ausencia y al cabo de unos días me llamó, le pedí perdón y volvimos a vivir juntos. La armonía, lamentablemente, no nos duró mucho. Confieso que mi mal carácter me volvió a traicionar, empecé a presionarlo con el trabajo, pues tenemos un negocio juntos, y reconozco que mientras él se esforzaba y prácticamente se ocupaba de todo, yo le exigía más allá de sus propias fuerzas. Confieso que mi mal genio me llevó a casi arruinar mi matrimonio porque Celso se fue una segunda vez de la casa. Tuve que buscarlo, pedirle perdón y ofrecerle cambiar sinceramente. En esta oportunidad realmente cambié por mi hogar, por mis hijos y porque amo a mi esposo. Acudí a terapia para controlar mi carácter y las cosas empezaron a marchar mejor en mi hogar. Pero ahora siento que el problema es mi marido, quien creo que se aprovecha de mi cambio y que me mido para no controlarlo, para salir de la casa por horas. Y es que a veces tiene cachuelos pintando casas y como es bien trabajador, se va casi todo el día y regresa por la noche, lo cual no me gusta pero tengo que tolerar. Prueba de que cachuelea es que me da el dinero para ahorrarlo, pero siento que quizá no trabaja todo el día y se queda en la calle para escapar de mi, pues le digo para que se compre un celular y estar comunicados y no quiere.

CONSEJO: Creo que tu afán de controlar es más fuerte y eso te llena de dudas. Si las cosas marchan bien con tu pareja, no tiene por qué estar dudando de tu esposo. En todo caso, conversa con él y dile lo que sientes. Sólo así aclararás tus dudas.

CASOS DEL CORAZON

No cree que realmente lo amo
MARLENE (28, Jesús María).- Nunca pensé que sería tan difícil convencer a alguien de que realmente es amada. Conocí a Wilson a través de mi trabajo, él sufre una leve discapacidad, pues usa un bastón porque tiene un defecto en una pierna, pero eso no le quita que sea un hombre inteligente, amable, alegre y con quien se pueden pasar las horas conversando sin darse cuenta.Nos hicimos amigos y luego empecé a sentir por él una gran atracción, me invitó a salir y fuimos a comer, Fue una noche encantadora porque nos divertimos y pude conocer un poco más de su vida.
Fue así que empezamos a frecuentarnos y un día nos besamos. Me sentí muy bien y confieso que estaba esperando ese beso que pensé no llegaría porque Wilson no daba señales de querer algo más que una amistad.
Después de ese beso me dejó en mi casa y estuvo un poco callado. Al día siguiente me llamó y me dijo que me olvidara de lo que pasó porque él entendía que yo no quisiera nada.
Le respondí que estaba equivocado, que me había gustado que me besara, que yo no sólo quería ser su amiga, pero Wilson me dijo que quizá lo que sentía por él era un poco de lástima por su condición.
Poco a poco dejó de ir por mi trabajo y yo lo llamé por teléfono para vernos. Acudió a la cita pero no quería saber nada de tener una relación conmigo. Me dijo que no quería compasión y por más que le dije que lo amo no me creyó.
Yo he insistido y hasta he hablado con una de sus hermanas, quien trata de ayudarme y ha concertado varias citas para vernos. Las veces que nos hemos encontrado me doy cuenta que él siente lo mismo por mí, pero no sé cómo convencerlo de que mis sentimientos son sinceros.
CONSEJO: Insiste y defiende lo que amas. Ve a su casa, búscalo, habla con su familia y que te ayuden a hacerlo entrar en razón. No te des por vencida y verás que tu insistencia lo hará darse cuenta de tus sentimientos.

CASOS DEL CORAZON

Por una amante perdí mi hogar

Efraín (38, San Martin de Porres) Doctora, estoy deprimido porque por culpa de una amante perdí a mi esposa y mis dos hijas. Le cuento mi terrible drama que empezó hace unos días. Martha con quien mantenía una relación extramatrimonial de un año, me pidió que me divorciara de mi esposa para casarme con ella, porque estaba embarazada. Por supuesto que le puse bien en claro que no me separaría de la madre de mis dos hijas, porque mis gorditas son lo mejor que me ha pasado en la vida, y que si vivía lejos de ellas no me lo perdonaría. En principio pensé que Martha había entendido mi posición y que todo estaba normal entre nosotros, pero no fue así, pues mi amante me hizo una jugada perversa que nunca imaginé. El pasado jueves cumplimos nuestro primer aniversario y mi adorado tormento me dijo que quería pasar toda la noche conmigo en un hotel. Tomamos vinos celebrando nuestro día y a los pocos minutos empecé a sentirme mal, así es que me recosté sobre la cama. A las horas escuché a una mujer que gritaba ¡sinvergüenza! ¡mal hombre! Abrí mis ojos y vi a mi esposa dentro de la habitación mirándome y mi amante que le decía que acabamos de hacer el amor, por eso estaba desnudo. Mi señora salió llorando del cuarto, intenté ir tras de ella, pero no pude, pues apenas podía pararme. Sucede doctora que la muy bandida de Martha me había pepeado, luego fue a mi casa y llevó a mi esposa al hotel con engaños. Cuando recobré la conciencia le reclamé a Martha su actitud, pero ella muy suelta de huesos me dijo que ya era hora de que mi esposa se enterara y me confesó que no estaba embarazada. Desde ese entonces he buscado a mi señora, pero no he podido encontrarla. Sus familiares me han dicho que viajó a provincia con mis hijas y que la deje en paz, porque nunca perdonará mi infidelidad. Estoy muy arrepentido y quiero a mi familia de vuelta, pero no sé como recuperarla. Doctora, ayúdeme.

CONSEJO: Eso te pasa por sacavueltero. Ahora sólo te queda tratar de conversar con tu esposa y lograr que te perdone. Todo dependerá si logras convencerla de tu arrepentimiento y de que nunca más volverás a sacar los pies del plato. Suerte.

martes, 20 de julio de 2010

CASOS DEL CORAZON

Mi amante es una gata fiera

MANUEL (39, Lince).- Hace unos tres meses empecé una relación extramatrimonial con Julissa, una mujer apasionada que ha resultado ser una gata indomable en la intimidad y que cada día me tiene más rendido a sus pies. No es que busque pretextos ni que use el clásico argumento de los mujeriegos, pero realmente la relación con mi esposa está deteriorada, al punto que ya no tenemos encuentros sexuales.

Prácticamente llevamos una relación amical y seguimos juntos porque todavía tenemos hijos chicos. A pesar de que ella es menor que yo, se ha dejado avasallar por la casa y no sólo se descuidó personalmente, sino que no tiene mayores aspiraciones.

Y fue en una reunión que conocía a Julissa, una mujer tres años mayor que yo que me abrió las puertas a un nuevo mundo en la intimidad. Con ella estoy haciendo cosas que nunca antes había imaginado y experimentando un placer jamás alcanzado.

Sin embargo, doctora, es tan apasionada que se vuelve loca en la cama y me tiene todo arañado. Primero eran el pecho y la espalda, pero me los cubría con la ropa y me cambiaba en el baño para que mi esposa no me vea, pues a pesar de todo debo guardarle respeto.

Después terminé con el cuello arañado y tuve que usar chalinas para cubrirme las marcas, pero lo último es que me dejó marcas en las manos y no sólo mis compañeros me molestan, sino que la madre de mis hijos se dio cuenta y me preguntó qué significaban esos arañones.

Tuve que inventarle un asalto y que me habían robado el celular. Mi problema ahora es que no sé cómo decirle a Julissa que mida un poco sus ímpetus y que no me deje arañado, pues temo que pueda molestarse y en el fondo no quiero dejar de verla.

CONSEJO: Bien sinvergüenza eres. Lo que debes hacer es dejar a esa amante, pues a la larga acabará con tu matrimonio. Lejos de buscar cómo hacer para que tu amante no te arañe, debes pensar en reconquistar a tu esposa y salvar tu hogar.