jueves, 10 de septiembre de 2009

CASOS DEL CORAZON


No soporto su olor a tabaco

JAVIER (29, Lurín).- Pese a todos los intentos por conseguir que mi novia deje de fumar, no consigo que deje el vicio, pues es el causante de que nuestra relación vaya de mal en peor y de que esté a punto de romper el compromiso.

Confieso que yo también fumaba, pero eso fue antes de conocer a Gianina. Dejé el cigarrillo después de que un familiar muriera de cáncer al pulmón, precisamente porque se fumaba de dos a tres cajetillas de cigarros al día.

Al conocer a Gianina ella tenía un cigarrillo en la mano, pero estábamos en una fiesta. Después la invité a tomar un café y mientras charlábamos se fumó más de cuatro.

Siempre le hablé del peligro del tabaco y cuando entablamos una relación de enamorados en más de una ocasión, indirectamente, le pedí que dejara de fumar.

Pero ella nunca me hizo caso y como realmente estoy muy enamorado y con ella experimento sensaciones que nunca había sentido, fui dejando pasar su vicio.

Sin embargo, a medida que ha ido pasando el tiempo su adicción al cigarrillo también ha crecido, al punto que ahora se fuma casi dos cajetillas diarias.

Nos hemos puesto de novios y desde el compromiso volví a la carga pidiéndole que ya no fume, sobre todo porque planeamos tener hijos lo más pronto posible.

Le he dicho que el olor del tabaco me produce alergia, que no me gusta, incluso sus dedos de la mano están amarillos, pero no entiende.

Se molesta y me responde que la conocí fumando, que se morirá fumando y que si quiero casarme con ella me aguante. Sinceramente no sé qué hacer, pues pienso que si tenemos hijos ellos serán los más perjudicados.

CONSEJO: Definitivamente tu novia no tiene intenciones de cambiar y es evidente que no lograrás que deje su vicio. Evalúa la relación y piensa si realmente quieres casarte y seguir batallando con una persona que no se quiere a sí misma.